¡Limpia correctamente tu piel para lograr un rostro perfecto!

¡Hola! ¿Qué tal?


Como maquilladora y asesora de belleza, la limpieza facial es especialmente importante a la hora de realizar una sesión de fotografía. Cualquier persona con una correcta rutina de higiene facial logra tener un rostro con un aspecto radiante, libre de impurezas y perfectamente preparado para recibir el maquillaje especial para fotografía y video. Lo mismo pasa cuando se acerca el día B, la futura novia quiere verse radiante y con un rostro perfecto pero esto no se consigue en 5 días... (¡ojo! se pueden hacer cosas para mejorar el estado de la piel pero no hay comparación con una rutina asentada de higiene e hidratación diaria).


La higiene de la piel es el primer paso de nuestra rutina de cuidado diario y, también, el más importante pues con ella logramos eliminar el exceso de sebo, polución, restos de maquillaje y células muertas que taponan nuestros poros y no dejan oxigenar nuestra piel correctamente, y por ello muchas veces me encuentro con pieles con aspecto apagado, con impurezas innecesarias como puntos negros o granitos que con una buena limpieza diaria arreglaría o mejoraría muchísimo el aspecto de la piel.


Realmente es una rutina necesaria para que los productos de tratamiento e hidratación que nos apliquemos a continuación sean efectivos y actúen al 100%.


Entonces... ¿cómo y con qué debemos limpiar nuestra piel?



Nuestra rutina de higiene facial diaria debería hacerse al levantarse (por la mañana) y antes de acostarse (por la noche).


Los pasos a seguir son 3:

  1. Eliminar el maquillaje, si lo utilizamos.

  2. Limpiar la piel.

  3. Tonificar la piel.


La exfoliación no debería hacerse a diario, sino una vez por semana o cada 15 o 20 días, dependiendo de cada caso o tipo de piel, al igual que la aplicación de mascarillas faciales.


1er PASO - ELIMINAR EL MAQUILLAJE


Si usamos maquillaje resistente al agua como las máscaras de pestañas waterproof, labiales de larga duración o semipermanentes, así como bases muy oclusivas... necesitaremos usar un producto desmaquillante específico (muchas veces de base oleosa o bi-fase).


La correcta aplicación es añadir unas gotas de producto en un algodón y masajear la piel con movimientos circulares hasta emulsionar y terminar de eliminar el maquillaje arrastrando con el algodón impregnado con desmaquillante.


Si usamos maquillajes no resistentes al agua basta con usar agua micelar de calidad o loción desmaquillante suave, y realizamos el mismo patrón mencionado anteriormente. Impregnamos el algodón con la loción o agua micelar y masajeamos el rostro, cuello y escote, emulsionando y arrastrando hasta eliminar el maquillaje.


Una vez retirado el maquillaje procedemos a limpiar nuestra piel.


2º PASO - LIMPIAR LA PIEL


Según nuestro tipo de piel necesitaremos un producto u otro (leche, crema, jabón, gel, espuma, mousse...), aunque la manera de limpiar es la misma.


Aplicamos el producto específico en nuestro rostro, cuello y escote con la ayuda de las yemas de nuestros dedos, con un cepillo específico de cerdas suaves o con una esponja, y masajeamos suavemente con movimientos circulares nuestra piel hasta emulsionar el producto.

Luego, aclaramos con abundante agua (directamente con las manos o con la ayuda de una esponja muy suave o algodón humedecido) y secamos bien la piel con una toalla de algodón suave o un pañuelo de papel, a toquecitos, sin arrastrar o frotar enérgicamente (haciéndolo así sólo lograríamos tener la piel enrojecida e innecesariamente agredida, y en pieles grasas estimularíamos la creación de sebo).


Si creemos que todavía hay restos de suciedad, podemos repetir la operación.


En las pieles secas o muy secas podemos prescindir de usar agua para quitar la leche desmaquillante, y en su caso, podemos usar agua termal, o con extracto de plantas (rosas, manzanilla, caléndula) con propiedades calmantes o descongestionantes, pues si el agua corriente que tenemos en casa es dura resecará en exceso nuestra piel (en el caso de disponer de aguas blandas, no sería problema usarla).


En pieles normales o grasas podemos y es recomendable usar agua para aclarar y retirar el jabón, crema, gel, espuma o mousse limpiador.


3er PASO - TONIFICAR LA PIEL


Muchas marcas cosméticas han suprimido el tónico de sus líneas con la llegada de las aguas micelares pero lo cierto es que usar tónico es la forma más adecuada de finalizar nuestra rutina de limpieza diaria y dejar la piel preparada para aplicar los productos de tratamiento y/o de hidratación.


El tónico es un producto imprescindible aunque con especificaciones para cada tipo de piel.


Su aplicación es sencilla. Impregnamos con unas gotas de tónico un algodón y lo deslizamos suavemente sobre nuestro rostro, cuello y escote.

Podemos sustituir el tónico por agua termal, o con extractos de plantas calmantes en las pieles sensibles. Y en la medida de lo posible, debemos evitar tónicos muy astringentes o con gran contenido en alcohol a excepción de que nos lo haya prescrito nuestro dermatólogo.




Y hasta aquí ha llegado mi primera entrada del blog de belleza :)

¡Hasta la próxima!

Montse, estilista de Toker Photo Studio & Make-Up.

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